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sábado 07 de octubre del 2017

La subversión del lenguaje de la verdad y su impacto en el derecho a la vida. Parte II



ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS. BUENOS AIRES. 2006 
LA SUBVERSIÓN DEL LENGUAJE DE LA VERDAD Y SU IMPACTO EN EL DERECHO A LA VIDA
DR. HUGO M. OBIGLIO




En vías de una respuesta 

El lenguaje que debiera ser expresión de la verdad en un tema tan delicado como es aquél que hace a la vida humana y a la dignidad de la persona, se ha falseado. De no tomar conciencia de ello, la frase que deberemos acuñar entonces, es aquella que dice: “Vivimos hoy en un terrorismo biológico soportado por los medios de comunicación”. 
Pocas veces los periodistas, los hombres de la mass media han estado mejor preparados y a la vez han sido tan vulnerables. Especialmente por el quiebre de la deontología, la manipulación de la información en beneficio de determinados intereses, la falta de transparencia y la fragilidad laboral. Esta situación se expresa en el riesgo que conlleva el apartarse del lenguaje de la verdad poniendo en peligro el derecho a la vida. 
Dice A. López Quintás en su libro “La manipulación del hombre a través del lenguaje” que el primer quehacer para poder vivir libremente es inmunizarse contra todo género de ilusionismo mental o manipulación que intente envolverlo en la maraña del desconcierto espiritual: “El momento actual de la humanidad desborda posibilidades de todo género. Para que tal abundancia no degenere en un anegamiento asfixiante debemos distinguir a los maestros de los embaucadores (…) No basta vivir en una democracia para gozar de auténtica libertad: la libertad de pensar con rigor e independencia de criterio, orientar la voluntad hacia las metas que nos marca nuestra vocación, modular debidamente el sentimiento, dar cauce y plasmar la propia creatividad en las diversas vertientes de la vida … Esta forma eminente de libertad debemos lograrla poniendo en juego un antídoto contra la manipulación.” 29 
Estas líneas se suman a las ideas que últimamente he tratado que se hagan carne en nuestra dirigencia para poner una barrera, abrir una brecha, contra el manejo de un lenguaje perverso como es el que hoy se nos ofrece en todos los órdenes de la vida y con una temporalidad reiterativa. 
La manipulación del hombre a través del lenguaje. Para ello creemos que debiéramos hacer nuestro e implementar en forma inmediata lo siguiente: primero, sanear los diferentes modos posibles del uso y abuso estratégico del lenguaje; hacer una lectura veraz de las consecuencias a que la desinformación o mentira informativa nos pueden llevar; hacer público nuestro repudio a la manipulación del lenguaje que atenta contra la vida humana y la dignidad de la persona; y, finalmente, como nos sugiere López Quintás, educarnos y educar en profundidad con el estudio de aquellas cuestiones que nos plantea el momento histórico que nos toca vivir. 30 
Este debiera haber sido el punto final de mi texto, pero en estos últimos días el mundo ha vivido de una forma muy particular el informe que la mass media nos ha ofrecido del discurso académico, que pronunciara el pasado 12 de septiembre S. S. Benedicto XVI, en la Universidad de Ratisbona, Alemania. 
Curiosamente este hecho que ha dado vuelta al mundo varias veces está directamente vinculado con los contenidos de esta exposición. Transcribiré a manera de destellos algunos comentarios que me parece ubican en su justo punto la exposición que su santidad llamara “Fe, Razón y Universidad. Recuerdo y reflexiones”. Para ello transcribo textualmente, la parte del mismo que los medios de comunicación han cuestionado con más fuerza y que el Islam, en su casi totalidad ha considerado como “descalificatoria” de los símbolos mayores de la religión islámica. 
Dijo su Santidad: …“Sin duda, la universidad también se sentía orgullosa de sus dos facultades teológicas. Estaba claro que también ellas, interrogándose sobre la racionalidad de la fe, realizan un trabajo que necesariamente forma parte del “todo” de la universitas scientiarum, aunque no todos podían compartir la fe, por cuya correlación con la razón común se esfuerzan los teólogos. Esta cohesión interior en el cosmos de la razón no se alteró ni siquiera cuando, en cierta ocasión, se supo que uno de los profesores había dicho que en nuestra universidad había algo extra- ño: dos facultades que se ocupaban de algo que no existía, de Dios. En el conjunto de la universidad existía la convicción, que nadie ponía en discusión, de que incluso frente a un escepticismo tan radical seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón y que se debía hacer en el contexto de la tradición de la fe cristiana. Recordé todo esto recientemente cuando leí la parte editada por el profesor Theodore Khoury (Münster) del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez en los cuarteles de invierno del año 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y sobre la verdad de ambos. Probablemente fue el mismo emperador quien anotó, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, ese diálogo. Así se explica que sus razonamientos se recojan mucho más detalladamente que las respuestas de su interlocutor persa. El diálogo se extiende a todo el ámbito de las estructuras de la fe contenidas en la Biblia y en el Corán, y se detiene sobre todo en la imagen de Dios y del hombre, pero necesariamente también en la relación entre las “tres Leyes”, como se decía, o tres “órdenes de vida”: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y Corán. No quiero hablar ahora de eso en este discurso; sólo quisiera aludir a un aspecto –más bien marginal en la estructura de todo el diálogo– que, en el contexto del tema “fe y razón” me ha fascinado y que servirá como punto de partida para mis reflexiones sobre este tema. En el séptimo coloquio ( , controversia) editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la “yihad”, la guerra santa. Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: “Ninguna constricción en las cosas de fe”. Según dicen los expertos, es una de las suras del período inicial, en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa. Sin detenerse en detalles, como la diferencia de trato entre los que poseen el “Libro” y los “incrédulos”, con una brusquedad que nos sorprende, se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia en general, diciendo: “Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su directriz de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”. 
El emperador, después de pronunciarse de un modo tan duro, explica luego minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. “Dios no se complace con la sangre –dice–; no actuar según la razón ( ) es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. (...) Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona”.31 
Quisiera transcribir ahora algunos conceptos vertidos en diarios europeos. 
He seleccionado los dos que me ha parecido que se encuentran más cercanos al espíritu con que afronté el siguiente texto. 
Traigo a colación el de J. J. García Noblezas. “Acabo de ver en directo hablar a Benedicto XVI desde el balcón de su residencia en Castelgandolfo, mientras un fuerte chaparrón caía sobre quienes estaban escuchándole en el patio. Leo un minuto después en Corriere: «Rammaricato, testo citato non è il mio pensiero». Leo también los titulares en Repubblica: “Papa molto rammaricato. Il mio era invito al dialogo”. 
No hace falta seguir hablando de quien quizá no ha dormido esta noche (es más que probable que la haya pasado rezando) y dice humildemente, dando la cara ante todo el mundo, que está “rammaricato”: afligido, apesadumbrado, dolido, apenado, etc. por haber sido malentendido en sus palabras. 
Y sin hacer gala ni ostentación en su mismo sentirse “rammaricato”, que ni de broma se traduce por “pedir perdón”. Otra cosa será, quizá, lo que digan algunos periódicos en diversas lenguas. El Papa tolerará (con tal de apaciguar esa peculiar sinrazón) menciones de “petición de perdón”, que no faltarán, por parte de ilustres diarios, empeñados en “tener razón”. 
Es muy de admirar y agradecer que Benedicto XVI diga esto en primera persona, en la primera ocasión, y lo diga tras haberse fiado de la capacidad racional de quienes ahora vemos que realmente no merecían esa confianza. Todo un gesto de humildad intelectual y magnanimidad personal, muchísimo antes que un despiste académico o vaticano. 
Desde luego, hay muchos intelectuales, académicos, periodistas o políticos, que ya habían reaccionado ayer poniendo de manifiesto que eran dignos de esa confianza. También aparecen ahora a la luz del día quienes no la merecen, a la vista de los escándalos farisaicos montados entre quienes se manifiestan así como fundamentalistas musulmanes o cínicos fundamentalistas occidentales. Y el caso es que la verdadera crítica del Papa es para Occidente, donde ha habido un silencio clamoroso, con singulares excepciones en Alemania e Italia. Quizá haya molestado que la palabra sustantiva más mencionada (46 veces) haya sido “razón”, dado que el objetivo de la lección académica estaba en la fe que con ella armoniza.32 
También me parece importante traer a colación el texto de J. Manuel de Prada, en ABC. 
 “[...] ¿De qué trataba el discurso del Papa? ¿No queda una sola mente inquisitiva, mínimamente curiosa, capaz de leerlo con atención, sustrayéndose a las pildoritas desenfocadas que nos ofrecen los noticiarios televisivos, como el pienso que se ofrece al ganado? 
Benedicto XVI habló [en Ratisbona] de la necesidad de interrogarse sobre Dios por medio de la razón. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios; no actuar según la razón equivale a negar la naturaleza de Dios. «Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios», leemos en el prólogo del Evangelio de San Juan. «Logos», que es la palabra originaria que San Juan utiliza para designar el Verbo, significa a la vez «palabra» y «razón». 
En esa frase vertiginosa se logra el encuentro pleno entre la fe cristiana y el pensamiento griego: Dios, el Señor del tiempo, no actúa arbitrariamente, sino que todas sus acciones están regidas por la razón creadora; y sólo el hombre que piensa y actúa de forma razonable puede llegar a conocerlo en plenitud.[...] 
Parece natural que un discurso tan perspicaz y dilucidador de la naturaleza de la verdadera fe haya enardecido a quienes entienden la religión como una vindicación de la barbarie y a Dios como una fuerza irracional, arbitraria, que se regodea en la crueldad e impulsa a los seres humanos a matar en su nombre. 
Más escandalosa que el furor de los energúmenos que afilan el hacha para descargarla sobre nuestra testuz resulta la cobardía moral, la tibieza, la claudicación de esa patulea de gobernantes que se han abstenido de salir en defensa del vapuleado Papa, que es tanto como abstenerse de salir en defensa del mejor legado occidental, ése que se funda sobre la razón constructora. ¿A alguien le queda todavía alguna duda de que semejante patulea no tardará, genuflexa y temblorosa, en entregar tal legado en bandeja de plata, para que lo pisotee la codicia destructora de los bárbaros?” 33 
También nuestra prensa local se ha ocupado, con un entusiasmo rayando en lo morboso del tema en cuestión. Pero aquí también podemos rescatar, con gozosa esperanza, alguna editorial y uno que otro artículo entre ellos el que publicara La Nación del pasado domingo, y que nuestro distinguido académico Natalio Botana titulara, Elogio de la razón y que aconsejo leer y meditar con atención. 
Así podríamos seguir comentando cartas de lectores, editoriales, y artículos de la prensa sajona, pero esto alargaría innecesariamente el texto, sin colaborar en un análisis objetivo del mismo. 
Es por ello que he creído que en justicia debía transcribir parte del discurso que S. S. llevara adelante para comentar su viaje a Baviera. Entre otras cosas y a propósito de su coloquio en Ratisbona afirmó, después del Angelus del pasado domingo: “Elegí como tema –dijo– la cuestión de la relación entre fe y razón. Para que el auditorio comprendiera el carácter dramático y actual del argumento, cité algunas palabras de un diálogo cristiano-islámico del siglo XIV, donde el interlocutor cristiano, el emperador bizantino Manuel II Paleólogo, de forma incomprensiblemente brusca para nosotros, presentaba al interlocutor islámico el problema de la relación entre religión y violencia”. 
"Lamentablemente, esta cita ha podido dar pie a un malentendido. Para el lector atento de mi texto, resulta claro que no quería en ningún momento hacer mías las palabras negativas pronunciadas por el emperador medieval en este diálogo y que su contenido polémico no expresa mi convicción personal. Mi intención era muy diversa: partiendo de lo que Manuel II afirma después de forma muy positiva, con palabras muy hermosas, acerca de la racionalidad en la transmisión de la fe, quería explicar que la religión no va unida a la violencia, sino a la razón”. 
“El tema de mi conferencia –explicó– (...) fue por lo tanto, la relación entre fe y razón: quería invitar al diálogo de la fe cristiana con el mundo moderno y al diálogo de todas las culturas y religiones. Espero que en diversas ocasiones de mi visita, como por ejemplo en Munich, donde subrayé la importancia de respetar lo que otros consideran sagrado, haya dejado claro mi respeto profundo por las grandes religiones y en particular por los musulmanes, que “adoran a un único Dios” y junto a los cuales estamos comprometidos en defender y promover para todos los seres humanos la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad”. 
“Por lo tanto, confío en que, tras las reacciones del primer momento, mis palabras en la Universidad de Ratisbona representen un impulso y un aliento a un diálogo positivo, incluso autocrítico, tanto entre las religiones, como entre la razón moderna y la fe de los cristianos”.34 
Vienen a mi memoria unas palabras que pronunciara Ortega y Gasset y que hacen al tema en cuestión. Las mismas nos obligan a convertirnos en cirujanos de la lengua: “En tanto que haya alguien que crea en una idea, la idea vive”. 
Si queremos vivir con cierta autonomía personal, debemos liberarnos del despotismo del lenguaje secuestrado por los manipuladores, que hacen suyo el parecer de Talleyrand, según el cual “el lenguaje le fue dado al hombre para mentir”. Un dejo de esperanza sería recordar que lo contrario del lenguaje manipulado, en este caso particular en todo aquello que hace a la vida humana, aun considerando un entorno cultural adverso, debe ser un valiente lenguaje que se soporte en la verdad.






BIBLIOGRAFÍA

1.   Cfr. Boorstin D. J., Los descubridores. Crítica. Barcelona. 2000. p. 526 y ss
2.   Sgreeccia, Elio “Manuale di bioetica. Fundamenti ed Etica biomedica”. V.1 Vita e pensiero. Milán. 1999. pp. 39-78. 
3.   Sgreccia, Elio “Manual de bioética”. Diana. México. 1999. p.74 
4.   Ídem p. 7
5.   Lugo, E. VIII Jornada de Bioética. “Cuestiones bioéticas en torno a la vida vulnerable en la Argentina actual: perspectivas para un obrar solidario” Florencio Varela. 10/05/06.
6.   Barreiro I., Manipulación verbal, Lexicón, Ediciones Palabra, Madrid, 2004.
7.   Carrio, Genaro R. Notas sobre derecho y lenguaje. Abeledo-Perrot. Bs. As. 1965. pp. 13-35.
8.   Cfr. E. Quintana. La vida humana desde el punto de vista legal, en Iatria, N° 183, Bs. As., Año 2002, p. 42 y ss.
9.   Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, Conferencia Episcopal Argentina, Buenos Aires, 1993. Art. 101.
10.  Chomsky N. Problemas actuales en teoría y lingüística. Ed. S XXI. México. 1997.
11.  Pintado P., Ortiz de Zárate J.P.; Entrevista con Paul Johnsosn www.yoinfluyo.com.mx . 20-11- 2005.
12.  Salvat Diccionario Enciclopédico. Salvat Editores. 9 ed. Barcelona. 1960.: Def. Alegoría, metá- fora en que unas palabras se toman en sentido recto y otras en sentido figurado.
13.  Fox Keller E., Lenguaje y Vida. Ediciones Manantial. Argentina 2000. Título original: Refiguring life Metaphors of Twentieth- Century Biology. Columbia University Press. 1955.
14.  Notivida n° 379.
15.  Fam. Plan. Persepectives, 1995; 27:149-154.
16.  Pontificia Academia para la Vida XII Asamblea General, Declaración “el embrión humano en la fase de la preimplantación” febrero del 2006.
17.  Secretariado Nacional para la Familia. AICA.2 de junio de 2005.
18.  Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, 19 de octubre de 2005. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Division de la Ética de las Ciencias y de las Tecnologías, Sector de          Ciencias Humanas y Sociales. www.unesco.org/shs/ethics.
19.  Barreiro, Ignacio. Lexicón Manipulación verbal. Edición Palabra. Madrid. 2004.
20.  Ibidem, Barreiro, pág. 699.
21. Cfr. Aguer, Héctor. Proclamación de la verdad. Alocución en la inauguración de la XVIII Exposición del Libro Católico. 4 de septiembre de 2006. Casa de la Educación. La Plata. Prov. Bs. As. AICA Documentos.
22.  Consejo Pontificio para la Cultura ¿Dónde está tu Dios? Ed. San Pablo. Buenos Aires. 2005.
23.  Ibidem. 
24.  Benedicto XVI, Los medios: red de comunicación, comunión y cooperación, Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales, 2006.
25.  Maurey G, Mentir. Editorial Andrés Bello. Barcelona. 2000.
26.  Cfr José Pérez Adán, IVAF. Razones de la apuesta que hacemos en el IVAF por una terminología adecuada. Octubre de 2005.
27.  Cfr Sanahuja, Juan C. Noticias Globales. Año IX. Número 646, 17/06. Informe nº 769. Buenos Aires, 14 abril 2006.
28.  Bonete, E. Conclusiones del II Congreso “Iglesia y medios de comunicación”. Murcia. Zenit. 18/05/03.
29.  López Quintás, A. La manipulación del hombre a través del lenguaje. Documentos publicados en http: // www. conoze.com
30.  Cfr. Lopez Quintas, A. Estrategia del lenguaje y manipulación del hombre. Ed. Narcea. Madrid. 1988.
31.  S. S. Benedicto XVI. Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones. Encuentro con los representantes de la ciencia en el Aula Magna de la Universidad de Ratisbona. 12 de septiembre de 2006. ACI Prensa. www.aciprensa.com
32.  García Noblezas, J J. en www.scriptor.org, lunes 18 de septiembre 2006.
33.  Prada, J. M. “La razón del Papa”. ABC, lunes 18 de septiembre de 2006.
34.  S. S. Benedicto XVI: Respeto y colaboración con los musulmanes. VIS 060920


 


 
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