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jueves 01 de febrero del 2018

Hacia una medicina invertebrada. Parte II


El duro camino de la verdad

El Estado a través de su compleja estructura puede olvidar que avasalla al individuo, al no solicitar en el área de la salud ningún tipo de autorización ni consentimiento tanto para llevar adelante campañas terapéuticas, como para implementar en lo personal, investigaciones de alta especialización. La investigación que rehuya solicitar el consentimiento informado, que deberá ser expreso, pleno y libre ya que tiene una connotación jurídica, llevaría al investigador a ser acusado de abuso de poder o engaño. He aquí un medio más de ignorar al hombre en su totalidad. “Una de las características propias de los atentados actuales contra la vida humana –como ya se ha dicho– consiste en la tendencia a exigir su legitimación jurídica, como si fuesen derechos que el Estado, al menos en ciertas condiciones, debe reconocer a los ciudadanos y por consiguiente, la tendencia a pretender su realización con la asistencia segura y gratuita de médicos y agentes sanitarios.” 37 Los riesgos que hoy lleva implícito el manipular el DNA humano, considerado por algunos como determinante último de su naturaleza, así como también la procreación artificial y la clonación arriesgan el futuro de la humanidad. Todos ustedes recordarán lo ocurrido en Alemania entre los años 33 al 45. Con el título de “Los laboratorios del genocidio” Berro-Murer-Gil relatan en el nº1995 de un L’Express de años atrás, cómo la ciencia alemana de su tiempo llega a vulnerar la dignidad de la persona. Después de la Primera Guerra la investigación en Alemania declina, con el resentimiento profundo de sus investigadores. Con Hitler al poder los antropólogos, psiquiatras y genetistas interpretan la genética mendeliana a su manera, sugiriendo que el estado nazi asuma la responsabilidad futura de una conducta eugénica a seguir con los epilépticos, esquizofrénicos y alcohólicos graves, lo que lleva a pasar en breve tiempo de la esterilización compulsiva a su eliminación. Así le siguieron los judíos, los opositores al partido, los dirigentes católicos, los gitanos, etc. “Los llamados tribunales de la salud hereditaria” esterilizaron a 400.000 personas hasta agosto de 1939. Luego y por iniciativa del profesor Lenz –antropólogo– se aprueba una ley de eutanasia que elimina inmediatamente a 70.000 enfermos adultos, jóvenes y niños, débiles mentales, esquizofrénicos. A esto se siguen en los campos de concentración de Auschwitz, Dachau, Görden-Brandenburgo, los proyectos de investigación de “albúminas específicas”, ingeniería genética y resistencia al frío, con el material humano obtenido gracias a la diligencia del Dr. Menguele, antiguo asistente del Profesor von Verschner, director del Instituto de Antropología. El santuario de esta religión científico-partidista fue el campo de concentración. Su objetivo, mejorar la raza humana no importando la licitud del medio utilizado. Sus sacerdotes, los profesores universitarios que, por ambición, poder intelectual, científico o económico, no pudieron o no supieron decir no en el momento oportuno. Pero esto, que ocurrió hace ya más de medio siglo, se repite en los Gulag de la pasada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-URSS con los pseudo tratamientos psiquiátricos, en ocasiones de por vida, impartidos a intelectuales, políticos disidentes y científicos de la oposición con el fin de destruir la personalidad del individuo. No sólo al adulto se lo ha utilizado en investigación, sino que también se viene haciendo desde años atrás con embriones y fetos humanos. Como ejemplo valen los prolegómenos a la primera procreación artificial exitosa llevada a cabo por Edwards y Steptoe en el Reino Unido en el año 1978. En esta exposición se desarrollan aspectos que hacen a la comunión individual y colectiva de los corazones, al papel fundamental de la educación en general, y de la médica en particular afirmando que los derechos humanos deben convertirse en una dimensión fundamental de los programas educativos como antí- doto de la xenofobia, de la discriminación racial, es decir de la intolerancia hacia nuestro hermano. Quizás para finalizar este bloque de mi exposición convenga reproducir lo que un periodista le preguntó tiempo atrás al Profesor Alex Kahn, especialista en genética molecular de París y secretario del “European Life Science High Level Group” con sede en Bruselas: ¿En qué modo se puede definir, preguntaba el periodista, el riesgo de nuevas formas de racismo relacionadas con la genética? Alex Kahn contestó: El riesgo viene de lo que definirnos como sociobiología. Lo que antes se quería demostrar a través de los rasgos somáticos, hoy se quiere demostrar mediante los genes. Fue Jérôme Lejeune quien impulsó el estudio de la genética humana al describir en el año 1959 la trisomía 21 determinante del síndrome de Down. “Sin embargo, su labor fue minimizada por su compromiso con los más débiles: lo no nacidos. Un compromiso que vivió tanto desde la atención a los enfermos y sus familias hasta la investigación”39. 

El hombre como un todo…

He tratado de precisar en este particular historiograma de la medicina que la práctica de la misma a través de los tiempos, ha tenido una fragmentación en su ejercicio y docencia directamente vinculado con su entorno cultural. Hemos visto también que aquello que se convirtió en una ventaja, ya que la profundización del conocimiento particular y la terapéutica especializada permitió alcanzar un universal estado de salud, ha ido modificando últimamente en forma acelerada ese todo de hombre y espíritu, acuñado a fuego en todo acto médico lamentablemente poco respetado en la actualidad. Esta preocupante situación ha sido denunciada últimamente en reiteradas oportunidades. Baste recordar el episodio que se viviera en un centro de salud de la ciudad de Zamora-España, donde un facultativo recibió: “abusos verbales, comportamiento intimidatorio y amenazas de muerte.”40 El equipo de salud al olvidar al hombre como un todo ha abierto la puerta a una cultura que se expresa a través de la crisis de valores que sufren nuestras sociedades contemporáneas. Vivimos en una sociedad y una cultura que hacen del relativismo un dogma que impide el trasmitir de generación en generación algo válido, estable y como resultado de lo cual el equipo de salud está cada vez más expuesto al disvalor de la violencia. La prensa escrita local, el pasado mes dedicó un extenso artículo encabezado así: «Casi el 55% de los médicos sufrió algún tipo de violencia», se sobreentiende que en el ejercicio de su profesión. Uno de los relatos dice: “Trabajo en un centro de salud urbano marginal desde hace cinco años. Una vez, una paciente manoteó mi maletín y me lo arrojó cerca de mi cara. A otros colegas, hombres y mujeres, les han intentado pegar, les han arrojado objetos, como sillas o les han dañado el auto estacionado”41. Esto no ocurría años atrás. Muy por el contrario el acercamiento del paciente al médico llevaba implícito una actitud de respeto, que colaboraba en el buen fin de la hoy tan manoseada relación médico-paciente. Pocos meses después de cumplir los 19 años me incorporé como practicante a la guardia del hospital Ramos Mejía en el año 1953. Dentro de mis obligaciones estaba la de subirme a una ambulancia para atender las urgencias extrahospitalarias del momento y puedo decir que jamás se objetó mi proceder médico ni siquiera en aquellos sórdidos lugares a los cuales debíamos acercar nuestros entonces limitados conocimientos. Durante cinco meses y antes de integrarme al viejo hospital de Clínicas en un duro concurso, nunca se cuestionó mi capacidad, desconocida entonces por el enfermo y mucho menos recibí agresiones ni de palabra ni de obra. Es el indiscriminado desmembramiento a que ha llevado el avance científico y tecnológico con su cuestionado accionar, el que ha posibilitado el sacrificar poco a poco el carácter de la totalidad e integridad del hombre, por la obsesión de la perfección terapéutica sobre una parte del mismo. Ese olvido del todo lleva implícito un equivocado concepto de calidad de vida y se ha convertido en un factor más de resentimiento y en ocasiones de desprecio para con el profesional de las Ciencias de la Salud. Como en España invertebrada en donde Ortega nos ofrece una explicación de los fenómenos característicos de su historia, como son los pronunciamientos, los regionalismos, los separatismos (…), que disocian nuestras clases y regiones, hoy y ahora la medicina marca un camino paralelo que recorre con la disociación, el virtuosismo y el aislamiento anteponiendo la supraespecialización a la consideración de la totalidad del hombre 42, 43. Es bueno entonces que recordemos que para hablar y hacer nuestro un derecho universal a la salud no podemos en absoluto ignorar la antropología que fundamenta el mismo. La búsqueda de la salud pasa a través de un ordenamiento del todo, como lo es el hombre en su integridad y no solamente de una parte del mismo. Es por ello que una praxis tangible de lo que acabo de mencionar pasa a través de la investigación aplicada al hombre, en donde por recuperar una función o intentar superar una nueva patología olvidamos el derecho a la vida y el respeto a la persona humana que como un ritornello venimos reiterando en este texto. Hoy la bioética contemporánea ubica en el campo de la salud al modelo pragmático utilitarista en primer lugar. Su principio básico se vincula directamente con la tan manipulada relación costo-beneficio. El aspecto negativo de esta relación necesaria a tener en cuenta en lo que hace a la decisión personal del planteo médico, se transforma en utilitaria cuando la misma se despersonaliza convirtiéndose en una herramienta del Estado. La relación costo-beneficio como nos recuerda Sgreccia está muy vinculada al concepto de quality of life, calidad de vida que en el fondo esconde una concepción que niega la sacralidad de la vida humana. En la búsqueda de la felicidad a través de la calidad de vida existe un neoutilitarismo que según Bentham y Stuart Mill se reduce al triple concepto de: maximizar el placer (hedonismo), minimizar el dolor y ampliar las esferas de las libertades personales al mayor número posible de individuos. Decíamos que este modelo ético tenía una relación personal, individual y una relación a su vez colectiva, de Estado. T. Engelhardt introduce el contractualismo inspirado en el criterio intersubjetivo estipulado por la comunidad ética. De alguna manera está haciendo valer el criterio del consenso puesto que la verdad estaría en lo que resuelve la mayoría asumida por todos aquellos que tienen la oportunidad, capacidad y facultad de decidir. Nosotros insistimos en la búsqueda de la verdad a través de una bioética personalista. Entendemos que la misma nos permite resolver las antinomias que nos plantean los actuales modelos, a la par que fundamentar la objetividad de aquellos valores y normas con que nos manejamos. Recordamos una vez más con Boesio que: la persona es una sustancia individual de naturaleza racional –racionalis naturae individua substantia–. “La tradición personalista hunde sus raíces en la razón misma del hombre y en el corazón de su libertad: el hombre es persona porque es el único ser que en la vida es capaz de ‘reflexionar sobre sí mismo, de autodeterminarse’.” Es el único ser viviente que tiene la capacidad de captar y descubrir el significado de las cosas y de dar sentido a sus expresiones y a sus lenguajes corrientes, conformando el fundamento bioético con el cual analizamos la compleja situación que hoy nos plantea el avance científico y tecnológico vinculado directamente con el derecho a la salud universal. El hilo conductor del que se vale Ortega en su análisis estructural sobre la realidad y problemática histórica de la España por él vivida, vale para expresar la idea de nación “que consigue incorporar, aunar e integrar a las partes de un todo superior sin anular el carácter de unidades vitales propias que antes tenían”44. Es también en el campo de la medicina actual este hilo conductor el que nos debiera llevar a respetar al hombre como un todo. Esperanza que podría hacerse realidad con “aquel programa que permita integrar a las especialidades y supraespecialidades en un común denominador que, sin perder su vitalidad propia, induzca a retomar al equipo de salud aquello que es la verdad sobre el hombre, sobre su lugar en el cosmos y en la historia, sobre su naturaleza metafísica y su misma identidad antropológica”45. Habremos reencontrado entonces al memorare la integridad del hombre. Camino del “Primum nom nocere”.

Bibliografía

1. Cf. Manzanero, D. Comentario a España invertebrada, bosquejo de algunos pensamientos históricos. http://www.destinoxmultimedia.com. Austral, Espasa Calpe, 2000.
2. Foto de José Ortega y Gasset disponible en http://www.larramendi.es. El ajuste es personal.
3. Obiglio, H. coord. Jornada por la vida. Actas del Simposio Internacional celebrado en Buenos Aires el 2 y 3 de septiembre de 1998. Buenos Aires, Universidad Católica Argentina, 1999.
4. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
5. Bizcarra, K., Historia de la medicina. Medicina en la Edad Antigua. Concepto de enfermedad en la medicina primitiva. Asociación vida sana. Zuhaispe. http://www.zuhaispe.com
6. Ibídem.
7. Ibídem.
8. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
9. Palencia Oryazábal C. El médico. Transcurso histórico. Everst., León, España, 1983.
10. Cf. Bizcarra, K., Historia de la medicina. Medicina en la Edad Antigua. Concepto de enfermedad en la medicina primitiva. Asociación vida sana. Zuhaispe. http://www.zuhaispe.com
11. Imagen de Maimónides disponible en http://www.fys.es. El ajuste es personal.
12. Calabresi, C., Cuidados paliativos y familiares. Dolentium Hominum, pp. 144-145 Vaticano, 2005, Nº 58, año 20.
13. Evangelista, M. Los cuidados paliativos. Dolentium Hominum, pp.35- 42. Vaticano, 2005. Nº 58, año 20.
14. Cf. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993
15. Bizcarra, K., Historia de la medicina. Medicina en la Edad Antigua. Concepto de enfermedad en la medicina primitiva. Asociación vida sana. Zuhaispe. http://www.zuhaispe.com
16. Salvat, Diccionario enciclopédico, Barcelona, Salvat, 1960.
17. Imagen de Paracelso disponible en: http://www.iqb.es
18. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
19. Imagen de Hipócrates tomada de: Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
20. Cf. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993
21. Bizcarra, K., Historia de la medicina. Medicina en la Edad Antigua. Concepto de enfermedad en la medicina primitiva. Asociación vida sana. Zuhaispe. http://www.zuhaispe.com
22. Cf. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. española, Blume, Barcelona, 1993.
23. Imagen de Louis Pasteur disponible en: http://www.answers.com. El ajuste es personal.
24. Palencia Oryazábal C. El médico. Transcurso histórico. Everst., León, España, 1983.
25. Cf. Castellano, S. El dolor: datos científicos. Pp. 24-27, Dolentium Hominum, pp.144-145 Vaticano, 2005. Nº 58, año 20.
26. Naciones Unidas, World Population Prospects: the 2002 Revision (escenario medio). 2003
27. Cf. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
28. Cf. Bizcarra, K., Historia de la medicina. Medicina en la Edad Antigua. Concepto de enfermedad en la medicina primitiva. Asociación vida sana. Zuhaispe. http://www.zuhaispe.com
29. Ibídem.
30. Palencia Oryazábal C. El médico. Transcurso histórico. Everst., León, España, 1983. pp.49-77.
31. Cf. Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993
32. Cf. S.S. Juan Pablo II. Encíclica “Sollicitudo rei socialis”. Vaticano 30.12.1987.
33. Enkvist, I. “El discurso europeo actual sobre la educación. Ejemplos de Inglaterra, Suecia y Francia”. Universidad de Lund, Suecia. http://www.control-systems.net/recursos/i_mas_d/info/discurso_europeo_educacion_doc1.pdf
34. Varaut, J-M. Lo posible y lo prohibido. La amenaza que encierra una ciencia sin conciencia para Nosotros y nuestros hijos.1ª. ed. Atlántida, Buenos Aires, 1991.
35. Cf. Van Den Berg, J. H. Psicología y fe. Una crónica y un punto de vista. Edit. Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1963.
36. Imagen de la amputación de una pierna tomada de: Sutcliffe, J., y Duin N., Historia de la medicina. 1ª ed. Española, Blume, Barcelona, 1993.
37. S. S. Juan Pablo II, Carta Encíclica Evangelium Vitae, Vaticano, 2005. nº68.
38. Foto de Jérôme Lejeune pertenece a mi archivo personal.
39. Cf. Lejeune, C. Life is a blessing. Ignacius Press, San Francisco, USA, 2000.
40. Mosqueira, J. Daño psicológico, tan grave como el físico. La Nación, Buenos Aires, 21.10.2007.
41. Draghi, C. Casi el 55% de los médicos sufrió algún tipo de violencia, La Nación, Buenos Aires, 21.10.2007.
42 Cf. Manzanero, D. Comentario a España invertebrada, bosquejo de algunos pensamientos históricos. http://www.destinoxmultimedia.com. Austral, Ediciones Espasa Calpe, 2000.
43. Ortega y Gasset, J. España invertebrada. Librodot.com
44. Cf. Manzanero, D. Comentario a España invertebrada, bosquejo de algunos pensamientos históricos. http://www.destinoxmultimedia.com. Austral, Ediciones Espasa Calpe, 2000.
45. Cf. Martino. R., No hay bien común sin cultura de la vida. 45 Semana Social Italiana, Pisa, 22.10.2007. Zenit.org
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