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miércoles 18 de septiembre del 2019

SEXUALIDAD E IDENTIDAD DE GENERO... DESDE UNA MIRADA BIOETICA II PARTE


SEXUALIDAD E IDENTIDAD DE GENERO... DESDE UNA MIRADA BIOETICA

 

Autora: Dra. Raquel Bolton

 

 Artículo realizado y publicado para la Enciclopedia de Bioética.García, José Juan (director)


ÍNDICE

 

Biología en la diferenciación cromosómica.

Diferencias estructurales en la biología cerebral.

El género como construcción social.

Identidad de Género.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana.

Valoración ética en investigación.

A modo de conclusión.

Bibliografía


Diagnóstico en los niños:

Además de las características requeridas para todos los grupos etarios, los niños deben presentar ? 6 de los siguientes:

Un marcado deseo de ser o la insistencia de que son del género opuesto (o algún otro género)

Una fuerte preferencia por vestirse con ropa típica del sexo opuesto y, en las niñas, resistencia a usar ropa típicamente femenina

Una marcada preferencia por los roles del sexo opuesto en los juegos

Una marcada preferencia por juguetes, juegos y actividades típicas del otro sexo

Una fuerte preferencia por compañeros de juego del otro sexo

Un fuerte rechazo a juguetes, juegos y actividades típicas del sexo que coincide con su sexo de nacimiento

Una fuerte aversión de su anatomía

Un fuerte deseo de los rasgos sexuales primarios y/o secundarios que concuerdan con la identidad de género que se siente.

La identificación con el sexo opuesto no debe ser simplemente un deseo de ventajas culturales percibidas propias del sexo opuesto. Por ejemplo, un niño que dice que quiere ser niña sólo porque así recibirá el mismo trato especial que su hermana pequeña es poco probable que tenga disforia de género.

Diagnóstico en adolescentes y adultos:

Además de las características requeridas para todos los grupos etarios, los adolescentes y los adultos deben presentar ? 1 de los siguientes:

Un fuerte deseo de no poseer sus rasgos sexuales primarios y/o secundarios (o en el caso de los adolescentes, prevenir su desarrollo)

Un fuerte deseo de las características sexuales primarias y/o secundarias que corresponden al género con que se identifican

Un fuerte deseo de pertenecer al sexo opuesto (o a algún otro género)

Un fuerte deseo de ser tratado como de otro género

Una fuerte convicción de que tienen sentimientos y reacciones típicas de otro género

El diagnóstico de disforia de género en los adultos se enfoca en determinar si existe una angustia significativa o un deterioro evidente de las áreas sociales, laborales u otras áreas importantes de funcionalidad. La disconformidad de género no es suficiente para el diagnóstico. [6]

Considerar a la integridad como principio ético, supone tener en cuenta implicancias axiológicas y en las dimensiones fisiológica, psicológica, relacional y espiritual del ser, dimensiones que en armonía contribuyen al bien ser y al buen funcionamiento de la totalidad del organismo.

Una revisión bibliográfica del artículo presentado por las doctoras Natalia López Moratalla y Amparo Callejas Canelas investigadoras en la Universidad de Navarra, muestra la realidad de las personas con trastorno de identidad de género y la necesidad de un abordaje integral, considerando la persona en su totalidad para definir criterios en el acto médico.

Su título, Transsexualism: A Brain Disorder that Begins to Known, profundiza una mirada ética, de las correlaciones neurobiológicas estructurales y funcionales de la transexualidad, los cambios a nivel cerebral y la administración de las hormonas del sexo deseado, “Las personas transexuales presentan signos de feminización o masculinización de estructuras y procesos cerebrales con dimorfismo sexual y que durante la administración hormonal se desplazan parcialmente aún más hacia las correspondientes al sexo deseado. Estos cambios permiten una reducción de la angustia psicosocial. sin embargo, un modelo de “reasignación del sexo” no resuelve el problema, puesto que no se trata la alteración cerebral que lo causa. Se trata de una grave cuestión de ética médica. La liberación de los prejuicios para conocer lo que ocurre en el cerebro de los transexuales es una necesidad médica, tanto para definir lo que es y no es un tratamiento terapéutico, como para guiar las acciones legales”. [7]

  1. Una Bioética respetuosa de la antropología humana.

 

Biológicamente los gametos se perciben como dos sistemas autónomos, ordenados uno al otro, este patrimonio genético exclusivo que individualiza al recién concebido lo hace único e irrepetible y posee una teleología que le es propia.

Desde una concepción Personalista Ontológicamente Fundamentada, la noción de “persona” tiene una importancia fundamental para la ética de la corporeidad y los dilemas éticos de la sexualidad y el ámbito médico.

Una mirada ontológica lleva a individualizar la integridad e identidad, como principios que tienen su centro en la corporeidad humana.

Nuestro cuerpo sexuado nos convierte en signo sensible y eficaz que lleva a la complementariedad, es a través del mutuo don y el aspecto generador de la sexualidad vivido como donación, que se crea una nueva vida.

Sexo y género no son sinónimos, mientras que el sexo tiene una consideración biológica, la identidad sexual se refiere al género al que una persona se siente atraída sexualmente; asimismo la identidad de género hace referencia a un sentimiento subjetivo de saber a qué sexo se pertenece, mientras que el rol de género es la manifestación objetiva y pública de la identidad de género demostrando el grado de adherencia al género con el cual se identifica.

El respeto de la vida humana como principio bioético tiene en la sexualidad un aspecto unitivo y procreativo, como fuente de vida,  está llamado a surgir como fruto del amor, llamar al hombre y a la mujer a vivir en comunión, invitándolos a compartir una existencia más rica que vivida en aislamiento e individualidad;  la afectividad entendida como capacidad de amar y ser amado es una dimensión fundamental en la persona humana, que anclada en la sexualidad se manifiesta en la mujer y en el hombre con características propias de expresión.

La mujer a través de su delicada intuición, su capacidad de empatía y comprensión, le posibilitan encontrar formas de realización personal, aún en la circunstancia donde no hay generación biológica.

El varón tiene un rol decisivo en el ámbito familiar especialmente en la protección de su esposa y los hijos, su ausencia marca la vida familiar.  Estudios científicos respecto al inicio de vida, revelan la incidencia de estados profundos de tristeza que llevan al varón a abortar momentos de su vida, producto del vacío por la muerte de un hijo no nacido, situación que se agrava si no hubo una consulta previa en casos de aborto.

Él forma parte de la esencia misma de la familia, llamado a la complementariedad con la mujer, su biología lo hace partícipe en el desarrollo sexuado y diferenciación genética de una nueva vida; respaldado por la ciencia desde las distintas disciplinas, la determinación cromosómica y endocrinológica lo hace protagonista y referente de la reciprocidad biológica.

  1. Valoración ética en investigación.

 

La necesidad de contar con una reflexión profunda que aporte pautas de acción, conforme a la existencia de principios universales e inmutables determinan el surgimiento de la Bioética:

Se relaciona con las Ciencias Biomédicas.

  • • Funda criterios que sirven de norma, para discernir la intervención lícita del Hombre sobre la vida.
  • • Responde a los problemas concretos de todos aquellos que se enfrentan a dilemas éticos en el ámbito de la salud y la enfermedad.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana, no ignora el valor de la vida de los otros seres vivientes, habla de una diferencia. Asume la vida no en cuanto biológica pura, sino como vida de la persona en su totalidad ontológica, donde hay un espíritu animando un cuerpo.

Una realidad vigente en nuestra normativa argentina a través de la Ley de Ideología de Género - Ley 26.743 - señala que todos los individuos deben ser tratados como agentes autónomos, respetando la confidencialidad en el acceso de documentación con datos personales.

La autonomía se hace explícita en el ámbito de la salud a través del consentimiento informado donde la información, comprensión y voluntariedad, debe efectuarse de manera correcta y clara sobre alternativas de terapias posibles, efectos adversos, alcances de la terapia y toda consideración importante para reflexionar sobre la decisión en plena autonomía del paciente.

Asimismo, la confidencialidad de datos personales deberá estar registrada y garantizada en pro de resguardar toda situación que pueda llevar a su reconocimiento, antes de acceder a prácticas o intervenciones totales y/o parciales.

Abordar el tema de la Dignidad Humana, implica mencionar un valor intrínseco, que hace referencia a la persona misma. La persona humana nunca es un medio, es un fin en sí misma y hablar de Dignidad es entrar en la profundidad de la Bioética, contar con profesionales competentes y cualificados, es una necesidad frente a situaciones dilemáticas.

El Código de Ética de la Asociación Médica Argentina para el equipo de salud, hace referencia en sus primeros artículos a la presencia de guías de conducta basadas en principios morales, siendo el objetivo de la salud el completo equilibrio del bienestar psicofísico social y espiritual de la persona y de la comunidad, siendo responsabilidad del equipo de profesionales de la salud lograrlo en sintonía con la multidisciplinariedad [8]

Aportes bioéticos en el marco de la literatura anglosajona, hacen referencia a principios fundamentales de la ética médica en los ámbitos de investigación.

Principio de Autonomía: Hace referencia a la capacidad de deliberar sobre fines personales, y de obrar bajo la dirección de esta deliberación.  Respetar la autonomía significa dar valor a las consideraciones y opciones de las personas autónomas, respetando asimismo los criterios en relación al ser capaz y competente en el momento de recibir información y consentir.

Diversas formas de ideologías pueden desvincular la diferencia biológica entre el hombre y la mujer y expresar la sexualidad como vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento.

Vivir la sexualidad desde una mirada sociológica aceptando la construcción social como prioridad, nos introduce en un subjetivismo en el cual la libertad es punto de referencia, aceptando como lícito lo que se quiere y desea.

El principio de autonomía supone responder responsablemente por actos propios asumiendo las consecuencias y comportamientos que pueden atentar contra la vida.

Un estudio publicado en la prestigiosa revista “JAMA Pediatrics”, hace mención a una revisión sistemática de los trabajos que han evaluado la relación entre conducta heterosexual y no heterosexual en jóvenes adolescentes y la aparición de tendencias suicidas.

En esta revisión sistemática y metaanálisis de casi 2.5 millones de adolescentes, se descubrió que los jóvenes de minorías sexuales tienen un mayor riesgo de conductas que amenazan la vida en comparación con sus pares heterosexuales. Los jóvenes transgénero fueron los más afectados, seguidos por los adolescentes bisexuales y homosexuales.. [9]

La aplicación de terapias de bloqueo hormonal en el diagnóstico de transexualismo en menores conlleva a una gran dificultad, el conocimiento de la valoración científica respecto a las consecuencias es importante a la hora de reflexionar sobre el inicio del proceso por su complejidad.

 El tratamiento prepuberal puede acarrear ciertos efectos secundarios ya que se han identificado problemas en el desarrollo de la masa ósea y del crecimiento, posibilidad de afectar la fertilidad y capacidad de provocar una falta de desarrollo de los genitales externos.

 Según algunos autores hay razones para sospechar que esos tratamientos pueden tener consecuencias negativas en el desarrollo neurológico, junto a cambios metabólicos en los carbohidratos y grasas junto a la aparición de microcalcificaciones testiculares. [10]

Principio de Beneficencia: Este principio hace referencia a la obligación de hacer con el otro, aquello que cada uno entiende como bueno para sí, ejemplo de ello es la protección y defensa de los derechos, suprimir condiciones que puedan producir perjuicio y otras situaciones que conduzcan a un daño.

Principio de No Maleficencia: Explicado normalmente como daño o injuria, obligando a no hacer daño intencionalmente. En ética médica está unido íntimamente con la máxima “primum non nocere”.

Estados de Disforia de Género muestran a personas atravesando estados de angustia psicosocial cuando el sexo psicológico difiere del biológico, la necesidad de contar con profesionales competentes en el marco de la multidisciplinariedad, permitirá acompañar casos de comorbilidad o preexistencia de trastornos psiquiátricos, si llegaran a presentarse.

Considerar al abordaje bioético desde una concetualización ecológica, teniendo en cuenta la presente revisión bibliográfica y análisis ético, permite profundizar el conocimiento antropológico para llegar a una reflexión desde lo biológico, psico-afectivo, social y espiritual.

           

Principio de Justicia: Es necesario el respeto por las normas morales básicas que permiten que puedan llevarse a la práctica los principios éticos fundamentales, la confidencialidad, la veracidad y la integridad del ser humano.

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