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miércoles 18 de septiembre del 2019

SEXUALIDAD E IDENTIDAD DE GENERO... DESDE UNA MIRADA BIOETICA I PARTE Autora: Dra. Raquel Bolton

SEXUALIDAD E IDENTIDAD DE GENERO... DESDE UNA MIRADA BIOETICA

 

Autora: Dra. Raquel Bolton

 

 Artículo realizado y publicado para la Enciclopedia de Bioética.García, José Juan (director)


ÍNDICE

 

Biología en la diferenciación cromosómica.

Diferencias estructurales en la biología cerebral.

El género como construcción social.

Identidad de Género.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana.

Valoración ética en investigación.

A modo de conclusión.

Bibliografía


Diversos temas preocupan a la cultura contemporánea, el relativismo, el menosprecio

de la vida, comportamientos que relativizan el concepto del matrimonio y de la familia. En este contexto surgen también diversas formas de ideologías que niegan la diferencia y la complementariedad natural del hombre y de la mujer, con una mirada sociológica que pone énfasis en la libertad individual.

Sexualidad e Identidad de Género desde una mirada bioética, es un trabajo que teniendo en cuenta una revisión bibliográfica y una reflexión antropológica-ética, analizará la temática presentada, profundizando en tres ejes a considerar:

  • Fundamentación Biológica de la Sexualidad.
  • El Género como Construcción Social.
  • Valoración Antropológica-Ética desde una conceptualización ecológica.
  1. Biología en la diferenciación cromosómica

 

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se define como:  Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

La sexualidad se manifiesta en la totalidad del ser humano, considerando factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

Desde lo biológico el conocimiento del genoma humano permite entender una continuidad genética existente en el núcleo del cigoto, completada en la fecundación y que permanecerá invariable en todas y cada una de las células desde el inicio hasta la etapa final de un individuo, como expresión de una continuidad biológica.

El 100% de las gametas femeninas tienen cromosoma X, mientras que las masculinas tienen 50 % de cromosoma X y 50% de cromosoma Y.

En función del espermatozoide, se producirá un cigoto cuyo par sexual será XX en la mujer o XY en el varón. Ambos gametos haploides al unirse restituyen los 46 cromosomas característicos de la especie humana.

La diferenciación gonadal, iniciada en la 4ª semana de gestación se completa hacia la semana 8ª en el varón y un poco después en la mujer debido a diferentes tiempos en el desarrollo.

El gameto masculino como el femenino son dos sistemas autónomos, ordenados el uno al otro.   En el ovario hay folículos o nidos de células, en cuyo interior maduran los óvulos, siendo las células foliculares las encargadas de producir los estrógenos y responsables de la maduración del óvulo.

Cuando la mujer alcanza un cierto nivel de madurez sexual biológica, uno de dichos folículos madura y expulsa un óvulo, indicando el proceso de ovulación.

En las glándulas sexuales masculinas, los testículos tienen la función de producir espermatozoides (células germinales masculinas) y testosterona, siendo ésta la hormona sexual masculina.

En referencia a la biología de la diferenciación sexual humana, se destaca el aporte de la Dra. Elba Martínez Picabea de Giorgiutti, respecto a las disgenesias gonadales señalándolas  como aquellas alteraciones cuyo eje pasa por la formación disgenética, o anormal del testículo o del ovario, siendo por lo general las disgenesias gonadales causadas por mutaciones a nivel génico de los genes responsables de la diferenciación testicular y ovárica, o por la existencia de más de una línea celular en el mismo individuo.[1]

 Cuando se produce la fertilización, es decir cuando el espermatozoide penetra en el ovocito se dan una serie de interacciones, siendo la adhesión de los espermatozoides a la membrana del ovocito y la posterior fusión de ambas células, el inicio del proceso y el origen de una nueva identidad biológica, completa e individualizada.

Publicaciones de experiencias científicas, permiten examinar en detalle la comprensión de los mecanismos moleculares que impulsan la fusión de gametos, estudios revelan que en los gametos humanos están presenten las proteínas CD9, IZUMO I y JUNO, “en las que se comprueba que JUNO se expresa en la membrana plasmática de los ovocitos humanos y que su inhibición, utilizando anticuerpos monoclonales, bloquea completamente el proceso de fusión con los espermatozoides”. [2]

Uno de los desafíos para la ética en investigación es la profundización de los mecanismos moleculares que impulsan la fusión de gametos, teniendo en cuenta que la infertilidad afecta a un grupo importante de parejas reproductivamente activas.

Desde el primer día el embrión comienza a comunicarse con la madre a través de señales, se inicia así un encuentro generado por un diálogo molecular que interactúa con receptores en las trompas uterinas y como respuesta, éstas producen sustancias. 

De no existir un sistema inmunológico tolerante por parte de la madre, el embrión sería espontáneamente rechazado, pero la existencia de una presencia biológica autoprogramada desactiva todos los procesos biológicos naturales, que defienden a la madre contra todo cuerpo extraño.

“La ciencia aporta hallazgos notables acerca de la íntima relación madre-hijo, haciendo referencia a aquellos factores que intervienen en la determinación de la ontogenia y que dan lugar a un diálogo epigenético, estudios científicos han revelado la aparición de cambios epigenéticos, llamados así por ser determinados por el ambiente celular, permitiendo que algunos genes se expresen o no de acuerdo a condiciones externas.

La investigación perinatal, sigue aportando estudios que avalan la relación materno filial desde una visión epigenética, sobre todo en la formación de los vasos nuevos que se generan en la placenta.” [3]

El conjunto de características biológicas, permiten diferenciar los distintos procesos del sexo a nivel: cromosómico, gonadal, embrionario y genital, siendo el patrimonio genético de la especie humana, individualizado y coordinado.

Estudios científicos ponen de manifiesto el microquimerismo maternal, esto significa que, durante el embarazo pueden detectarse en los órganos de la madre los llamados nichos de células, individualizados por su componente cromosómico XX y XY, encontrándose los mismos especialmente en la médula ósea, pulmón, hígado, riñón, piel, tiroides y glándula adrenal.

Estas células fetales se denominan Progenitores Celulares Asociados al Embarazo técnicamente se demuestran al identificar la presencia del cromosoma Y que es exclusivo del varón.

Recientes estudios han demostrado que las células tienen una gran capacidad de autorrenovación, tienden a concentrarse en los tejidos de la madre afectados clínicamente, cumpliendo un papel de reparación en aquellos que se encuentran dañados.

  1. Diferencias estructurales en la biología cerebral.

 

Analizar las diferencias en el comportamiento de varones y mujeres ha llevado a los investigadores a fundamentar la variabilidad de comportamientos teniendo en cuenta la estructura cerebral. Diversos trabajos han evidenciado diferencias estructurales en diversos núcleos cerebrales en amplias zonas, tanto corticales como subcorticales.

En el primer meta-análisis llevado a cabo sobre este tema incluye datos obtenidos entre 1990 y 2013, allí se muestra que existen diferencias sexuales regionales en los cerebros masculino y femenino, respecto al volumen y densidad tisular, en la amígdala, el hipocampo y la ínsula, áreas implicadas en afecciones neuropsiquiátricas relacionadas con el sexo. [4]

Eric M Prager, en un Editorial del “Journal of Neuroscience Research”, afirma que el sexo juega un papel, no solo a nivel macroscópico, en donde se ha constado que los cerebros de varones y mujeres difieren no solo en tamaño, sino también a nivel microscópico” asimismo en otro trabajo publicado en la misma revista, se  mencionan las diferencias sexuales del cerebro en todas las escalas, desde las genéticas y epigenéticas, hasta las diferencias sinápticas, celulares y de sistemas a lo largo de la vida.

  1. El género como construcción social.

La Organización Mundial de la Salud al referirse al género hace mención a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres.

La aplicación de la legislación internacional de derechos humanos con relación a la orientación sexual y la identidad de género, recoge una serie de principios que hacen referencia a la privacidad, no discriminación, acceso a la justicia, participación pública, los derechos de libertad de expresión, temas de violencia y tortura y una variedad de otros derechos: Principios de Yogyakarta.

El documento fue elaborado por expertos en derecho internacional de los derechos humanos de diversos países, en la ciudad de Yogyakarta, Indonesia, en la Universidad de Gadjah Mada, entre el 6 y 9 de noviembre de 2006 y contiene principios que se ocupan de una amplia gama de normas de derechos humanos y de su aplicación a las cuestiones relativas a la orientación sexual y la identidad de género.

  1. Identidad de Género.

Se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo.

La Ley 26.743 de Argentina sobre Identidad de Género sancionada el 9 de mayo de 2012 y promulgada el 23 de mayo del mismo año, menciona también que puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales. En algunos de sus artículos se detalla el:

Derecho a la identidad de género. Toda persona tiene derecho:

  1. a) Al reconocimiento de su identidad de género;
  2. b) Al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género;
  3. c) A ser tratada de acuerdo con su identidad de género y, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada. [5]

Para la mayoría de las personas, hay congruencia entre sexo biológico (nacimiento), identidad de género y rol sexual. Sin embargo, los sujetos que tienen disforia de género experimentan cierto grado de incongruencia entre su sexo de nacimiento y su identidad sexual.

La incongruencia de género en sí no se considera un trastorno, sin embargo, cuando existe falta de correspondencia entre el sexo de nacimiento y la identidad de género provocando un malestar significativo de ansiedad, depresión e irritabilidad o discapacidad, el diagnóstico de Disforia de Género puede ser apropiado.

Las personas con disforia de género grave, a menudo llamadas personas transexuales pueden experimentar síntomas severos, inquietantes y persistentes y tienen un fuerte deseo de una transformación médica y/o quirúrgica de su cuerpo para que esté más alineado a su identidad de género.

Como se establece en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición (DSM-5) se estima que entre el 0,005 y el 0,014% de los varones al nacer y el 0,002 y 0,003% de las mujeres al nacer cumplen con los criterios diagnósticos de disforia de género.

La disforia de género se manifiesta de diversas maneras en los diferentes grupos etarios. Pero para el diagnóstico de la disforia de género en todos los grupos etarios, los criterios del DSM-5 requieren la presencia de:

  • Incongruencia marcada entre el sexo de nacimiento y la identidad de género que uno siente (identificación con el sexo opuesto) que ha estado presente durante ? 6 meses.
  • Malestar clínicamente significativo o deterioro funcional que resulta de esta incongruencia.

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