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martes 15 de octubre del 2019

Relación Materno Filial. Consideraciones éticas. II Parte. Dra. Raquel Bolton

La necesidad de contar con una reflexión profunda que aporte pautas de acción, conforme a la existencia de principios universales e inmutables determinan el surgimiento de la Bioética:

Se relaciona con las Ciencias Biomédicas.

• Funda criterios que sirven de norma, para discernir la intervención lícita del Hombre sobre la vida.

• Responde a los problemas concretos de todos aquellos que se enfrentan a dilemas éticos en el ámbito de la salud y la enfermedad.

Una Bioética respetuosa de la antropología humana, no ignora el valor de la vida de los otros seres vivientes, habla de una diferencia, para dar respuesta a los actos humanos y a la responsabilidad que les cabe a las implicancias éticas.

Aportes bioéticos, hacen referencia a principios fundamentales de la ética médica en el inicio de vida, así el:

Principio de Autonomía:

A través de su autonomía biológica, el nuevo ser desde las primeras fases de su desarrollo inicia el proceso de autoduplicación del material genético, iniciando una continuidad y gradualidad de una fase menos diferenciada a la más diferenciada.

La persona humana nunca es un medio, es un fin en sí misma y hablar de Dignidad es entrar en la profundidad de la Bioética.

Algunas corrientes filosóficas afirman que el embrión humano no debería considerarse persona, desde esta postura es necesaria la presencia de una sensibilidad consciente que se exprese a través de un sistema nervioso central.

Esta visión sensitiva, avala el concepto de persona vacío de significado en las etapas biológicas que carecen de la capacidad de sentir dolor o expresar distintas sensaciones, otras posiciones resaltan la importancia en las relaciones humanas, siendo ésta la medida para valorar a la persona humana. 

Desde una visión antinaturalista se postula la irrelevancia de lo aportado por la biología para definir el estatuto ontológico del embrión. 

La visión ontológica sustancialista funda el concepto de persona en razón de su sustancia, el comenzar a ser y la existencia como tal y no por su funcionalidad manifestada en el conjunto de operaciones.

El ser humano se distingue de otras especies por la presencia de las dimensiones

Biológica: A través de la activación por el espermatozoide, el ovocito -célula haploide- se transforma en embrión unicelular, con estructura coordinadora que se auto mantiene y autoconstruye.

Espiritual: El embrión humano posee una finalidad que le es propia, surge a la existencia en el momento de la fecundación, con el cual se inicia la vida humana, totalmente presente y con capacidad de controlar y dirigir su desarrollo hasta el momento final.

Profundizar en la biología de la generación de un nuevo ser, es un tema fundamental en el marco ético, porque demostrar que el embrión humano es un ser biológico de nuestra especie, es crucial para afirmar que cualquier procedimiento desproporcionado que implique su destrucción es bioéticamente inaceptable.

 

El Código de Ética de la Asociación Médica Argentina para el equipo de salud, hace referencia en sus primeros artículos a la presencia de guías de conductas basadas en principios morales, siendo el objetivo de la salud el completo equilibrio del bienestar psicofísico social y espiritual de la persona y de la comunidad, siendo responsabilidad del equipo de profesionales de la salud lograrlo en sintonía con la multidisciplinariedad.

Principio de Beneficencia: Este principio hace referencia a la obligación de hacer con el otro, aquello que cada uno entiende como bueno para sí, ejemplo de ello es la protección y defensa de los derechos, suprimir condiciones que puedan producir perjuicio y otras situaciones que conduzcan a un daño.

 El embrión y feto en cuanto a persona merecen respeto por sí mismo desde el inicio de la vida y es proporcionado con características de obligatoriedad las técnicas médicas con fines terapéuticos mereciendo ser valoradas moralmente en referencia a la dignidad humana.

Justamente, por la gran conexión materno-filial existen riesgos biológicos para la vida intrauterina, es por ello importante que se realicen los controles médicos en la mujer embarazada y que se le brinde por parte del profesional que la asiste, la información correspondiente.

 El conocimiento científico pone a nuestra disposición datos que afirman que el embrión humano en la fase de la preimplantación es una realidad biológica, que mantiene una relación materno-filial a nivel molecular, tisular y epigenético, con capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo.

Asimismo,  presenta una plena cualificación antropológica y ética, por lo tanto, no se le puede atribuir un cambio en la naturaleza ni una gradación moral diferente al de toda persona humana.

Se puede hablar de diferentes fases del desarrollo humano, pero no existen fases en la realidad ontológica, ésta permanece inalterable; por lo tanto el Principio de No Maleficencia, explicado normalmente como daño o injuria, obligando a no hacer daño intencionalmente y el de Justicia, como necesidad de respeto a las normas morales básicas que permiten que puedan llevarse a la práctica los principios éticos fundamentales, forman  parte de la consideración ética respetuosa de la defensa e integridad del ser humano en su etapa inicial.

Experiencias de profesionales de la Neurobiología, Psiquiatría, Psicología, Biología Molecular y Bioética, aportan al conocimiento del Síndrome Post-Aborto informes científicos que avalan la relación materno-filial en el embarazo.

Suprimir una vida conlleva a secuelas físicas y psicológicas difíciles de olvidar, ya sea por los métodos utilizados o por las complicaciones inmediatas que ponen en peligro futuros embarazos.

Toda situación sumamente traumática, vivida a nivel biológico aumenta el dolor y sufrimiento, debido al desgarro que se produce en lo profundo de su ser cuando se interrumpe una relación madre- hijo que por su misma naturaleza no llega a su fin.

El conocido como vínculo de apego afectivo y emocional forma parte del proceso biológico del embarazo y se ha comprobado que la interrupción del embarazo tiene consecuencias en la salud psíquica de la mujer, al afectarse el íntimo vínculo filial.

También el hombre, experimenta estados de profunda tristeza, que llevan al varón a abortar momentos de su vida, producto del vacío por la muerte de un hijo no nacido, situación que se agrava si no hubo una consulta previa en casos de aborto.

La Maternidad Subrogada fragmenta momentos importantes y significativos en la biología del inicio de vida, frente al anonimato de los dadores de gametos, se vulnera el derecho a la identidad y posibilita la incorporación de variantes de la fertilización artificial, considerándose además una forma de mercantilizar la filiación.

La expresión usada frecuentemente, de “vientre de alquiler” altera la natural y biológica relación madre e hijo, en su diálogo molecular, el diálogo tisular en su naturaleza y factores epigenéticos se fragmentan en su génesis natural.

Frente a proyectos que avalan la gestación por sustitución, se deben considerar las consecuencias que pueden surgir:

 

-    Quién protege y tutela los embriones no implantados.

 

-    Ante un embarazo múltiple, la posibilidad de tener que recurrir a una reducción embrionaria.

 

-  Qué medida tomaría la pareja, en el caso de embriones portadores de genes asociados con determinadas alteraciones   cromosómicas.


Un enfoque bioético brindará la posibilidad de fundamentar desde lo científico, antropológico y ético una realidad que duele, pero necesita ser comunicada y compartida. Para ésto, es necesario comprender qué pasa en la vida humana en sus fases iniciales y las relaciones que se van gestando durante su desarrollo.

Puesto que el desarrollo biológico es ininterrumpido y se actúa sin una mutación cualitativa intrínseca y sin que se necesite una ulterior intervención que lo origine, se debe decir que la nueva entidad constituye un nuevo individuo humano que desde el instante de la concepción prosigue su ciclo o, mejor dicho, su curva vital.

El Código de Ética de la Asociación Médica Argentina para el Equipo de Salud, hace referencia a las nuevas técnicas de procreación asistida y la producción de una modificación substancial en el sistema de reproducción, cambiando por ello conceptualizaciones legales, socioculturales médicas y éticas.

Asimismo, señala que el médico que realice prácticas de fecundación asistida deberá otorgar a los embriones toda la protección y el respeto que como vida humana merecen por tal motivo toda la actividad desarrollada sobre embriones.

Cambios antropológicos y éticos han impactado en la sociedad actual, desvirtuando el concepto de procreación y  el lenguaje del cuerpo expresado en el acto conyugal queda reducido al proceso biológico de reproducción, como necesidad a la que está llamada la especie, comienza aquí,  un camino que lleva a un nuevo paradigma en el concepto de filiación.

La persona y su dignidad inherente representan la piedra angular y son el núcleo de hechos biológicos y presencia de valores que orientan la práctica de la bioética.

Desear el bien y trabajar por el bien común se manifiesta también en una política de gestión sanitaria que acompañe los procesos en el cuidado a nuestros profesionales del equipo de salud que, actuando sin discriminación, puedan disponer de libertad en el ejercicio de su profesión y de condiciones tecnológicas que les permitan actuar con independencia y garantía de calidad, en defensa de una relación Materno Filial que por íntima realidad biología, marca el inicio de la vida humana.

 

 

 

 

 

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