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lunes 06 de noviembre del 2017

Ser médico cristiano en tiempo de crisis


Ser médico cristiano en tiempo de crisis

Dra. Elena Passo


 El día 4 de noviembre de 2017 se realizó en la Clínica San Camilo el encuentro del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires con la temática: “Ser médico cristiano en tiempo de crisis”. Durante la realización del mismo se reflexionó sobre:

¿Qué significa realmente ser médico?

¿Cuál es el aporte del cristianismo?

¿A qué crisis nos referimos?

 Hablar del concepto del ser es ir a la esencia de la cosa, es entender en profundidad que la persona -sea cual sea su circunstancia-, posee la riqueza de un alma espiritual abierta a la trascendencia y tiene como aliada en su búsqueda de este fin a la libertad; entendiendo a ésta como la capacidad de autodeterminación en el sentido del bien. Lo que significa que la persona es libre espiritualmente en la medida que su búsqueda tenga como fin el bien y esté orientada a la Verdad última.

 Por lo tanto, ser médico no es tan sólo un trabajo sino que, es perseverar en la búsqueda del bien y la verdad en el camino de la profesión, manteniendo viva la llama que motivó en la juventud la elección por la medicina como forma de vida y de servicio.

 Hasta ahora, de acuerdo a lo que hemos dicho, toda persona abierta al bien y que trabaje en conciencia, puede ser un buen médico.

¿Cuál es entonces, la necesidad de que exista un aporte dado desde el cristianismo a la persona del médico?

 Durante el tiempo en el que Jesús estuvo con nosotros sólo hizo el bien,  curaba en cuerpo y alma a todos aquellos que lo necesitaban. Para los médicos  el Señor es Divino Maestro de sabiduría y misericordia, sus milagros nos conmueven el alma…

 Pero hay algo más, algo que lo cambia todo, y es su muerte en la cruz, el “escándalo de la cruz”, como dijo el Papa Francisco. Ese dolor desgarrador de su muerte en cruz marca a la humanidad y la interroga.

¿Cuál es nuestra respuesta?

¿En qué cambia a la persona del médico?

 No alcanza ya con un proceder asistencial correcto, nos pide más. Nos pide que estemos a su lado en la cruz, que nos abracemos unidos en ese dolor, y que nos dejemos inundar por ese amor.  Porque la cruz no es sólo dolor, es ante todo expresión de un inmenso amor por la humanidad y ese amor cambia el corazón del hombre. 

 El encuentro del hombre con Cristo en el dolor de la cruz lo transforma y el médico no escapa a este cambio, podemos hablar de una nueva realidad espiritual y de un hombre nuevo, en donde ser médico cristiano es salir al encuentro del otro con un corazón que ha vuelto a nacer.

 La crisis actual es la crisis del hombre, se ha dejado de lado lo esencial, lo que lo hace humano: su alma espiritual. Sin ver su alma espiritual -hecha a imagen y semejanza de Dios- el hombre pasa a ser un objeto y por lo tanto, alguien que se puede manipular. Todo pasa a ser relativo: la vida, la integridad, la familia, hasta la dignidad es negada…

 Dentro de este contexto, la medicina se reduce y los médicos ya no buscan el bien integral de la persona confiada a su cuidado, ni tienen en cuenta el fin trascendente del hombre, transformándose en meros operadores del sistema.

 Muy lejos del mensaje de Cristo.

 

consorcio de medicos católicos

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