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domingo 17 de junio del 2018

PERDIMOS TODOS. Mons. Jorge Lozano



AICA. Agencia Informativa Católica Argentina

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, animó a no dejarse vencer por el desaliento tras la votación que dio media sanción a la ley para despenalizar el aborto. 

“Todo lo que hemos hecho por amor no quedará sin recompensa. No nos está permitido bajar los brazos. La verdad, el bien y la belleza de la vida necesitan que sigamos a su servicio”, sostuvo en su columna semanal. 

“La votación tan ajustada promovió el proyecto sobre el aborto. La mitad más dos de los diputados lo aprobaron, y la mitad menos dos lo rechazaron”, recordó. 

El prelado aseguró que “hubo muchas presiones de parte de varios grupos, entre ellos los medios periodísticos nacionales, casi todos con una posición clara a favor del aborto” y lamentó que “algunos legisladores claudicaron y cambiaron su voto”. 

Asimismo, consideró que “en los debates acerca del aborto, tanto en los medios de comunicación como en el recinto de la Cámara de Diputados hubo algunas ausencias muy notorias: el principio de la vida fue uno; y el lugar de los papás, el otro”. 

“Las personas que promovieron el aborto evitaron pronunciarse respecto del inicio de la vida humana. ¿Desde qué momento hay alteridad? ¿Cuándo comienza a haber un “otro” en cuestión? No se habló de la novedad que implica un corazón pequeño latiendo con fuerza, de la sensibilidad al dolor del embrión, de sus funciones orgánicas, de su instinto de supervivencia”, sostuvo. 

“El derecho de la mujer embarazada parecía ensombrecer a cualquier otro sujeto. La libertad se pondera solamente en la mamá. ¿Y el otro? ¿Cuándo es sujeto de derechos? ¿En qué momento comienza a tener valor para la ley? 
Cuando se decide terminar (no interrumpir, por favor) el embarazo, ¿qué se quita del vientre materno? ¿Células? ¿De quién?”, se preguntó. 

El arzobispo sanjuanino advirtió que “la otra ausencia notoria en el debate fue el lugar del papá intentando llamarlo progenitor. Las menciones al varón en cuestión lo mostraron de modo nefasto. 

“Dando vida y borrándose dejando a la mujer en su soledad, como el que busca solamente sexo esporádico sin compromiso ni responsabilidades; otros como violentos y golpeadores, castigando a la mujer por haber quedado embarazada, haciéndola única ‘culpable’ del resultado de la relación de dos”, describió, y agregó: “O como violador (padrastro, tío, primo, vecino) de la niña-adolescente en su casa. A ninguno de estos dramas se les dio solución desde la raíz. El proyecto no aporta nada para la maternidad vulnerable, salvo ‘aborto’”. 

Monseñor Lozano consideró que “la mujer golpeada seguirá siéndolo al regresar a casa, y la niña abusada continuará en su suplicio de aberración y opresión” y reflexionó: “El aborto termina con el resultado del sexo sin amor, pero no soluciona la violencia padecida. Más bien la deja como está, oculta. La mujer indefensa y golpeada tiene como respuesta de la sociedad: ‘te saco el bebé y volvé a la sala de tortura’”. 

“Una médica obstetra me decía ayer: ‘padre, siempre le pido a Dios que bendiga mis manos para traer la vida. Yo no voy a cumplir con esta ley. Con mis manos no’”, contó, y pidió: “Acompañemos con afecto a tantos médicos, enfermeras, asistentes y operadores de salud que viven con angustia estas horas”. 

“Con esta votación no perdió la Iglesia, ni un sector de la sociedad. Perdimos todos. Especialmente los más indefensos, los niños por nacer. Renovemos con esperanza las convicciones a favor de los más pequeños. Vale toda vida”, concluyó.+ 

consorcio de medicos católicos

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